martes, 5 de mayo de 2009

Mujerzotas 1

Desaparecieron junto con el asperón, el engrudo y la carbonilla. Mujeres de mi infancia, las sillas en la acera. Historias de barrio contadas al fresco en las noches de verano. Y un niño que escucha atento, preparándose para lo que se le viene encima.

Nuria
La Nuri era catalana y muy independiente. Trabajaba en Francia pero tenía marido y dos hijas en Cuatro Caminos.
La llegada de la catalana inauguraba la temporada de veran
o en el barrio y ponía un toque internacional en la cola de la carbonilla.
La Nuri era -en pleno franquismo- una gran defensora de sus derechos. Tengo mis derechos -repetía cada dos por tres para asombro de todos.
Esta se cree que está en Francia -dijo, antes de perder dos dientes, una que se le quiso colar en la frutería.
Y es que La Nuri era lo que se llama una fiera y, después de decir lo de sus derechos, pasaba a la acción sin contemplaciones.
Uno de los derechos que más asombraban en Cuatro Caminos era el derecho de La Nuri a tener novio.
El novio era un chaval de veinticinco años -unos quince menos que la catalana- que parecía sacado de una película del neorrealismo italiano. Hasta vespa tenía.
No es que La Nuri fuera la única que coronaba al marido. En el barrio las había con amantes, con "huéspedes"...Las había que tenían un lío y más de una se lo hacía con Virgilio el de los Ultramarinos. Pero novio, novio ¡y que las viniera a buscar al portal en vespa!...
Como dijo la señora Marina: -Oye, ella trabajará en París, pero no hay derecho.

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